Hace apenas dos semanas, comenzó una nueva etapa de mi vida. Han cambiado muchas cosas. No digo con ello que hayan empeorado, pero son diferentes.
Lo más difícil fue dejar atrás el verano y tener que comenzar con la rutina.
Sinceramente, los primeros días fueron duros. Duros porque te alejas de casa, de la familia, de los amigos y de infinidad de cosas a las que vas añorando conforme pasa el tiempo.
El primer día estaba muy nerviosa porque no sabía qué me esperaba exactamente en la universidad, pero todo fue sencillo. Los profesores se limitaron a presentarnos sus respectivas asignaturas y yo salí satisfecha de todas las clases. Quizá estaba un poco desorientada pero, poco a poco, me fui adaptando.
Las jornadas de bienvenida a la universidad fueron estupendas, ya que pude relacionarme con gente nueva. Por el momento estoy contenta y tengo muchas ganas de seguir adquiriendo nuevos conocimientos que ayuden a formar mi futuro profesional.
Creo que cada día soy más consciente de que soy una universitaria más, y de que formo parte de FCOM.
